A lo largo de la vida aprendemos a identificar y rechazar distintas formas de discriminación. Sin embargo, existe una que está normalizada, pasa desapercibida y, muchas veces, la sufrimos o la aplicamos sin darnos cuenta: el edadismo. Además, el edadismo tiene graves consecuencias para la salud, acelera el envejecimiento y es una discriminación que ataca el corazón mismo de lo que es ser humano
Por: Giselle Bernal Serrano – doctoraki.com
¿Qué es el edadismo y quiénes lo sufren?
El edadismo se refiere a los estereotipos (cómo pensamos), los prejuicios (cómo nos sentimos) y la discriminación (cómo actuamos) hacia las personas debido a su edad.
Aunque puede afectar a los jóvenes –por ejemplo, cuando se les descalifica en un trabajo por «falta de experiencia»–, su rostro más cruel y frecuente lo padecen las personas mayores.

Ejemplos de edadismo
En la familia: Asumir que una persona de 70 años ya no puede tomar decisiones sobre su propio dinero, su salud o su vivienda, desplazándola de las charlas familiares como si fuera invisible.
En la tecnología y la calle: Pensar que «a los viejos ya no les entra nada en la cabeza» cuando intentan aprender a usar un teléfono inteligente o un cajero automático, tratándolos con impaciencia o condescendencia.
En el trato diario: Hablarles en diminutivos (como si fueran niños pequeños) o ignorarlos por completo en una conversación asumiendo que «ya no entienden».
¿Quiénes lo aplican?
El edadismo no viene solo de los jóvenes o de los desconocidos. Se divide en tres frentes:
El edadismo institucional: Cuando las leyes, las empresas o los centros de salud limitan servicios, créditos o tratamientos médicos basándose estrictamente en la cédula (por ejemplo, negar una contratación o un préstamo financiero solo por superar cierta edad).
El edadismo interpersonal: Ocurre en el trato directo de familiares, amigos, compañeros de trabajo o personal de atención al público que subestiman las capacidades de la persona mayor.
El edadismo hacia uno mismo (autoedadismo): Es cuando la propia persona mayor se cree los estereotipos negativos de la sociedad y se dice a sí misma «yo ya no sirvo para esto», «estoy muy viejo para aprender» o «ya no le importo a nadie», aislándose del mundo.

El impacto en cifras: lo que dicen los datos globales
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas han advertido que el edadismo es un problema de salud pública mundial. Sus consecuencias se reflejan en cifras alarmantes:
En la salud: Se calcula que el edadismo y el estrés que este genera están directamente vinculados a millones de casos de depresión en el mundo. Las personas mayores que sufren discriminación por su edad tienden a descuidar su salud física, se recuperan más lento de las enfermedades y tienen una esperanza de vida más baja.
En el empleo: A nivel global, las políticas de contratación excluyentes descartan de manera sistemática a trabajadores experimentados, obligándolos a una jubilación anticipada forzada o a la informalidad, afectando gravemente su estabilidad económica.
En la educación y el desarrollo: Son mínimos los programas públicos enfocados en la alfabetización digital y el aprendizaje continuo adaptados verdaderamente al ritmo de las personas mayores, lo que profundiza la brecha de desigualdad.
¿Cómo se solucionaría este problema?
Combatir el edadismo requiere acciones concretas desde la raíz:
Educación intergeneracional: Fomentar espacios donde jóvenes y personas mayores compartan, aprendan y trabajen juntos. Está comprobado que el contacto directo rompe los prejuicios.
Políticas laborales inclusivas: Crear incentivos para las empresas que contraten y valoren la experiencia de los trabajadores mayores, prohibiendo los límites de edad arbitrarios en las ofertas de empleo.
Leyes más estrictas y campañas públicas: Visibilizar el problema en los medios de comunicación para que la sociedad deje de ver la vejez como una carga y la reconozca como una etapa activa y valiosa.
Empoderamiento digital y social: Capacitar a las personas mayores para que reclamen sus derechos y pierdan el miedo a alzar la voz.

Canales de ayuda, denuncia y entidades de apoyo en Bogotá y Colombia
Si tú o una persona mayor que conoces está sufriendo de discriminación, maltrato, abandono o vulneración de derechos, existen entidades oficiales a las que puedes acudir:
Secretaría Distrital de Integración Social (Bogotá)
Ofrece programas de atención integral, centros día y protección a personas mayores en vulnerabilidad.
Línea de atención: 601 380 8330
Correo: notificacionesjudiciales@sdis.gov.co
Comisarías de Familia (‘Una llamada de Vida’)
Ofrecen protección inmediata ante casos de violencia intrafamiliar, maltrato psicológico o físico y abandono.
Línea de atención: 601 380 8400
Línea de Emergencias Distrital (Bogotá)
Ofrecen respuesta inmediata ante situaciones que pongan en riesgo inminente la vida.
Número: 123
Dirección para Personas Mayores – Ministerio de Igualdad y Equidad (Nacional)
Ofrecen formulación de políticas públicas nacionales para la garantía de los derechos de las personas mayores.
Atención: Presencial en SuperCades (Lunes a viernes de 7:00 am a 12:00 m y de 1:00 pm a 4:00 pm).
El edadismo nos roba el talento, la sabiduría y la compañía
de quienes construyeron el camino que hoy transitamos.
Es hora de cambiar la mirada: una sociedad madura
es aquella que abraza y cuida a todas las edades.
