EL EDADISMO: LA DISCRIMINACIÓN SILENCIOSA DE LA QUE CASI NADIE HABLA

INFORMACIÓN GENERAL

A lo largo de la vida aprendemos a identificar y rechazar distintas formas de discriminación. Sin embargo, existe una que está normalizada, pasa desapercibida y, muchas veces, la sufrimos o la aplicamos sin darnos cuenta: el edadismo. Además, el edadismo tiene graves consecuencias para la salud, acelera el envejecimiento y es una discriminación que ataca el corazón mismo de lo que es ser humano

El edadismo se refiere a los estereotipos (cómo pensamos), los prejuicios (cómo nos sentimos) y la discriminación (cómo actuamos) hacia las personas debido a su edad.

Aunque puede afectar a los jóvenes –por ejemplo, cuando se les descalifica en un trabajo por «falta de experiencia»–, su rostro más cruel y frecuente lo padecen las personas mayores.

En la familia: Asumir que una persona de 70 años ya no puede tomar decisiones sobre su propio dinero, su salud o su vivienda, desplazándola de las charlas familiares como si fuera invisible.

En la tecnología y la calle: Pensar que «a los viejos ya no les entra nada en la cabeza» cuando intentan aprender a usar un teléfono inteligente o un cajero automático, tratándolos con impaciencia o condescendencia.

En el trato diario: Hablarles en diminutivos (como si fueran niños pequeños) o ignorarlos por completo en una conversación asumiendo que «ya no entienden».

El edadismo no viene solo de los jóvenes o de los desconocidos. Se divide en tres frentes:

El edadismo institucional: Cuando las leyes, las empresas o los centros de salud limitan servicios, créditos o tratamientos médicos basándose estrictamente en la cédula (por ejemplo, negar una contratación o un préstamo financiero solo por superar cierta edad).

El edadismo interpersonal: Ocurre en el trato directo de familiares, amigos, compañeros de trabajo o personal de atención al público que subestiman las capacidades de la persona mayor.

El edadismo hacia uno mismo (autoedadismo): Es cuando la propia persona mayor se cree los estereotipos negativos de la sociedad y se dice a sí misma «yo ya no sirvo para esto», «estoy muy viejo para aprender» o «ya no le importo a nadie», aislándose del mundo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas han advertido que el edadismo es un problema de salud pública mundial. Sus consecuencias se reflejan en cifras alarmantes:

En la salud: Se calcula que el edadismo y el estrés que este genera están directamente vinculados a millones de casos de depresión en el mundo. Las personas mayores que sufren discriminación por su edad tienden a descuidar su salud física, se recuperan más lento de las enfermedades y tienen una esperanza de vida más baja.

En el empleo: A nivel global, las políticas de contratación excluyentes descartan de manera sistemática a trabajadores experimentados, obligándolos a una jubilación anticipada forzada o a la informalidad, afectando gravemente su estabilidad económica.

En la educación y el desarrollo: Son mínimos los programas públicos enfocados en la alfabetización digital y el aprendizaje continuo adaptados verdaderamente al ritmo de las personas mayores, lo que profundiza la brecha de desigualdad.

Combatir el edadismo requiere acciones concretas desde la raíz:

Educación intergeneracional: Fomentar espacios donde jóvenes y personas mayores compartan, aprendan y trabajen juntos. Está comprobado que el contacto directo rompe los prejuicios.

Políticas laborales inclusivas: Crear incentivos para las empresas que contraten y valoren la experiencia de los trabajadores mayores, prohibiendo los límites de edad arbitrarios en las ofertas de empleo.

Leyes más estrictas y campañas públicas: Visibilizar el problema en los medios de comunicación para que la sociedad deje de ver la vejez como una carga y la reconozca como una etapa activa y valiosa.

Empoderamiento digital y social: Capacitar a las personas mayores para que reclamen sus derechos y pierdan el miedo a alzar la voz.

Si tú o una persona mayor que conoces está sufriendo de discriminación, maltrato, abandono o vulneración de derechos, existen entidades oficiales a las que puedes acudir:

Secretaría Distrital de Integración Social (Bogotá) 

Ofrece programas de atención integral, centros día y protección a personas mayores en vulnerabilidad.

Línea de atención: 601 380 8330 

Correo: notificacionesjudiciales@sdis.gov.co

Comisarías de Familia (‘Una llamada de Vida’)

Ofrecen protección inmediata ante casos de violencia intrafamiliar, maltrato psicológico o físico y abandono.

Línea de atención: 601 380 8400 

Línea de Emergencias Distrital (Bogotá)

Ofrecen respuesta inmediata ante situaciones que pongan en riesgo inminente la vida.

Número: 123

Dirección para Personas Mayores – Ministerio de Igualdad y Equidad (Nacional) 

Ofrecen formulación de políticas públicas nacionales para la garantía de los derechos de las personas mayores.

Atención: Presencial en SuperCades (Lunes a viernes de 7:00 am a 12:00 m y de 1:00 pm a 4:00 pm).

El edadismo nos roba el talento, la sabiduría y la compañía

de quienes construyeron el camino que hoy transitamos.

Es hora de cambiar la mirada: una sociedad madura

es aquella que abraza y cuida a todas las edades.

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